Cuando contratas publicidad en Google o Meta, hay una decisión que parece administrativa pero no lo es: desde qué cuenta se paga la inversión publicitaria.
Hay dos formas de hacerlo.
Opción A: la agencia pone la cuenta
La agencia crea la cuenta publicitaria, tú le pagas a la agencia y ella paga a Google. Es cómodo al principio, pero tiene un problema: el día que te vas, te vas sin nada. El histórico de la cuenta, los públicos, el aprendizaje del algoritmo, incluso a veces el acceso a las campañas: se queda con la agencia. Y ese histórico es justamente lo que hace que las campañas rindan más con el tiempo.
Opción B: la cuenta es tuya
Tú creas (o eres el propietario de) la cuenta publicitaria, con tu tarjeta asociada. La agencia entra como gestora, con permisos para trabajar, pero la cuenta es tuya. Pagas directamente a Google y a Meta lo que se invierte, y a la agencia solo la gestión.
Ventajas:
- Transparencia total. Ves en tu cuenta bancaria y en el panel de Google exactamente cuánto se invierte y en qué.
- El histórico es tuyo. Si cambias de agencia —o decides gestionarlo internamente—, te llevas años de datos y de optimización.
- Sin margen oculto. La agencia no puede inflar la inversión para llevarse una comisión sobre el gasto.
Cómo lo hacemos nosotros
En Like A Rocket trabajamos siempre con la opción B. La inversión publicitaria va a una cuenta tuya; nosotros cobramos la gestión, aparte y por escrito. Si algún día dejamos de trabajar juntos, la cuenta y todo su histórico se quedan contigo.
No es la forma más cómoda de facturar para una agencia. Es la más justa para el cliente.
¿Estás invirtiendo en anuncios y no tienes claro por dónde pasa el dinero? Cuéntanos tu caso.